S I N E R G I A S

S I N E R G I A S

En el Festival Tierra de Lunas, en el puente de mayo, conocí a Eva. Yo estaba con mi parada vendiendo mis jabones y ella con la suya, vendiendo sus cerámicas. Yo quería un incensiario color rojo tierra que ella tenía y ella quería alguno de mis jabones. Hicimos un intercambio. Ahora mismo mi barra de incienso está quemando derecho en su incensiario. Ella, ayer, colgó esta fotografía de la jabonera que le ha hecho a mi jabón de hierbas del bosque. No he utilizado tu jabón hasta que no tuviese la jabonera que se merece, me decía ayer, al pasarme la foto. Tus jabones son increíbles, concluyó.

Gracias Eva, tus cerámicas también son increíbles.

Lo bonito de las sinergias que se dan entre gente que creamos con alma.

De pasión, confianza y luz de primavera

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La luz llega ya.
Yo la miro como es,
y la dejo ser.

No sé si es la luz casi primaveral, la temperatura agradable de estos días, el viento constante que despeja la mente o la luna creciente, casi llena, que nos acerca al eclipse de luna llena en Leo. O la mezcla de todo ello. Y quizá el hecho que me dejo en paz. Pero hoy, algo ha cambiado.

Desde pasado Reyes, y en todo el mes de enero, no he hecho “nada”. No he producido. No he dado señales de vida en las redes. No he ido a ferias. Ni he repuesto en tiendas. De hecho, no he vendido. Lo que más he hecho ha sido dejar que las ideas lleguen a mi mente y hacer listas y más listas. Y soñar, imaginar, visualizar, meditar, estar en contacto conmigo, en definitiva, permitirme estar así. Es cierto, que ha habido días que, no ha sido tan idílico, y me he machacado bien. La presión, auto impuesta, del tener que hacer. Del tener que cumplir con las expectativas que se supone que tenéis de mi y de mi proyecto. Todo ello, algunos días, me ha hecho sentir frustrada y poco capaz. Pero, también es cierto, que por debajo de todo eso, estaba mi paz. Una calma sencilla y humilde, reconfortante, que me hacía sentir segura con este “no hacer”. Por que hay actividad externa, la que se ve, la que materializa, la que es hacia fuera, la que obtiene resultados palpables. Pero también hay muchísima actividad interna, y es completamente necesaria para que luego fluya el hacer hacia fuera. Y necesita tener espacio vacío para que se dé. Es la que viene con la interiorización, con la meditación, con la quietud y el silencio y, sobretodo, con el “no hacer”. Que tiene que ver con la conexión con uno mismo, con nuestra verdad, con la vida. Es una actividad que no se ve, y de la que a veces, incluso uno mismo, no es consciente. Pero es algo que va solo, que va haciendo por su cuenta, inspirándose, visualizando, soñando, intuyendo; dejando que fluya nuestra propia creatividad. O quizá incluso, aquello que viene de algo superior y se posa en ti para que le des vida. Y esta energía más hacia dentro, tiene tanto que ver con el ritmo natural, con la energía que nos brinda el invierno. Como las semillas, que reposan bajo tierra, a la espera de la luz. Vida latente en cada átomo vibrante de su estructura molecular. Invisible, impalpable, pero real, existente. Ahí empieza el milagro de la vida, de dónde, al estar lista, brotará la manifestación de esa semilla hecha planta. Y justamente, el día 2 de febrero se celebró Imbolc, una festividad pagana de tradición celta que celebra la vuelta de la luz. O lo que se conoce como la Candelaria. Así que no puede tener más sentido.

La confianza en la magia de la vida nos permite soltar el control y las expectativas para rendirnos a su “plan”. Al plan de dejar ser lo que es tal y como es. Sabiendo, con certeza, dentro de nuestro ser, conectado con nuestra verdad, que lo que tiene que ser para nosotros, será y se manifestará en nuestra vida. Siento que lo único que tenemos que hacer es estar conectados con nosotros mismos, con nuestras necesidades, con nuestra esencia. Preguntarnos en cada momento si estamos donde queremos estar. Y tomar decisiones. Para alinearnos con lo que nuestra alma verdaderamente anhela.

Hace exactamente un mes y dos días que no he hecho nada. Ni siquiera escribir. Si supieseis la de veces que me he intentado forzar para volver a hacer algo o para volver a escribir algo. Si supieseis lo difícil que ha sido para mí, en algunos momentos, sentir que no estaba haciendo nada, que pasaban los días y que se acumulaban todas las cosas que mi mente quería hacer, o que mis infinitas listas me recordaban cada día o que mi exigencia me mandaba. Para, claro, no quedar mal con “mis clientes” o con las tiendas. Y es que, no soy una vendedora/comerciante/emprendedora habitual. Ésto que hago, hacer jabones y crear productos, lo hago con mis manos, que están estrechamente conectadas a mi alma. Es como si a través de ellas, se materializa mi ser. ¿Os dais cuenta de cómo lo expreso? Justo por esto, os digo que, es algo tan precioso que no quiero pervertirlo. Es un regalo tan bello en mi vida que no lo vendo a las exigencias comerciales, a la necesidad de ganar dinero. El dinero siempre llega a mi vida y lo vivo desde la abundancia. Siempre he tenido y siempre tengo lo que necesito. Confío profundamente en que el universo me provee de aquello que necesito en cada momento para seguir el camino de mi alma. Dicho esto, puedo soltar la exigencia de tener que venderme, seguir estrategias de márketing, optimizar mi web, ser más visible en redes, ir a más ferias, responder antes los mails, entregar rápidamente los pedidos… Si, vuelvo a repetiros, no soy una vendedora convencional. Y no voy a sentirme mal por ello. Sino que yo soy así. Y como soy el alma de Botanica, Botanica es así también. Eso no significa que no quiera hacer todo eso y mejorar mi proyecto y llevarlo cada vez más lejos y poder vivir, en gran parte, de ello. Lo que significa es que me dejo en paz. Significa que voy haciendo según voy sintiendo, desde lo más auténtico que soy. Que voy creando cuando estoy conectada con mi energía creadora, cuando siento inspiración y un impulso me lleva a materializar desde las manos. Y que, si no lo siento, no lo hago. Significa también, que conecto con un cierto tipo de personas que me compran a mi, porque vibran a la misma energía que yo y conectan conmigo. Y como siento que estáis ahí, acompañándome, aún cuando mi energía está hacia dentro y no hacía fuera, respiro tranquila. Por que, repito, lo que es para mi, me llega. Y no por hacer más, voy a llegar más lejos. Sino que, como más conectada esté conmigo, con mi esencia, con lo que necesito, más la vida va a fluir en el sentido que mi alma necesita para seguir su camino.

Llevo unos días especialmente contenta. Puede que este solecito de estos días, medio primaveral, ayude a empezar a poner la energía hacia fuera. Y hoy, ha sido levantarme e ir directa a retocar la foto de la luz en el taller, que la tenía en el escritorio del ordenador desde hacía un tiempo, a la espera que llegase el momento en que sintiese utilizarla. Me he hecho un Earl Grey bien calentito, he abierto un poco la ventana, he puesto música balcánica y he barrido el suelo del taller. Y mientras iba barriendo, todas estas palabras me iban emergiendo solas. Así que, simplemente, ésto de hoy, ha fluido solo, desde dentro hacia fuera, porque era el momento en que tenía que ser.

Desde esta energía os lanzo un soplo de las semillitas que siento que están ahí, esperando el momento adecuado para brotar. Son cositas que me gustaría hacer y que, al ponerlas por escrito y compartirlas, se me vuelven como intenciones, como lista de manifestaciones. Y teniendo cerquita el eclipse de luna llena en leo, que tiene que ver con el corazón y con lo que deseamos, las escribo para darles más luz aún.

He empezado a recibir encargos de bodas que quieren que mis jabones sean los regalitos para sus invitados, algo que me parece precioso y que me emociona profundamente. Para seguir publicitando ésto, quiero hacer unas fotos bonitas y una web. Dónde también haya una parte para comuniones y bautizos. Y también una parte para cursos de jabones que quiero hacer. Y quiero seguir creando lo que van a ser mis nuevos productos, que prefiero no desvelar, y que verán la luz en primavera. Para seguir formándome, me he apuntado a un curso de márketing y a otro de cosmética natural que me permita profundizar en lo que hago. Y para seguir ampliando mi experiencia vital y seguir enfocada en lo que siento que ahora necesito, me he empezado a formar en  reiki, meditación y, de aquí a unos meses, en yoga.

Con todo esto, os invito a que conectéis con vuestro corazón y os preguntéis qué necesitáis. Y que aprovechéis este potente eclipse de luna llena que viene el día 10, para que toméis consciencia de ello y podáis manifestar lo que anheláis.

Os deseo lo mejor.

Mucha luz en vuestro camino.

Alba

Suena: Djelem djelem de Barcelona Gipsy Klezmer Orchestra

Pensamientos de solsticio de invierno

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En los últimos 6 meses han habido muchísimos cambios en mi vida. Tanto, que mi vida ya no tiene que ver con lo que era.

Pero si reviso estos 6 meses atrás, lo que sí se ha mantenido es mi convicción, mi confianza. Todas las decisiones tomadas las he sentido primero como intuición en la boca del estómago y luego como chispa calentita en el plexo solar, en el corazón. Y ahora puedo decir que tengo la convicción que estoy donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer. Trabajando con mis manos y con absoluta pasión. Tengo plena confianza en mi y en la vida. Confío que todo lo que me llega es para mi aprendizaje, para conocerme un poquito más o para trabajar aspectos de mi. Y confío que todo lo que se va es para seguir más liviana. Siento que estos meses me han aportado mucha claridad, que se traduce en consciencia. Es como una sensación de tranquilidad, de ser conocedora de la verdad sin llegar a vislumbrarla entera. Es como que mi ser comprende todo, aunque mi cabeza no lo entienda. Tengo como una paz interna que va más allá de lo que pasa, de lo que siento.

En relación a Botanica, me doy cuenta, que cuando haces las cosas desde el corazón y pones todo de ti, en cada producto, en cada texto, en cada foto, hay un pedacito de mi alma. Porque Botanica soy yo, enterita. Con mis más y mis menos. Y vuelvo a confiar. Porque a diferencia de al principio, no siento competencia cuando veo miles de proyectos como el mío o cuando alguien me pregunta las fórmulas o cuando enseño a alguien a hacer lo que hago. Por que siento que nadie va a hacer exactamente lo que yo. Mi creatividad, mis ideas, mi pasión está en mi. Y quien me apoya y me compra a mi, es porque, más allá de lo que le puedan gustar mis productos, conecta conmigo y con mi forma de sentir, de entender el mundo y de vivir la vida. Porque cuando me leéis, veis mis fotos, me encontráis en una feria o utilizáis un jabón, hay una sensación que une y da coherencia a todo ello.

Y cuando es así, desde el corazón, con todo el alma y plena confianza, llegan personas, colaboraciones, planes, ideas que dan vida a mi proyecto. Gente que confía en mi y me ofrece propuestas. Tiendas que quieren mis jabones. Personas que valoran mi trabajo y repiten. O que vienen a verme a las ferias, sólo para ponerme cara o para saludarme de nuevo. Ferias que me buscan expresamente para tener mi paradita. Incluso personas que no me compran pero me siguen desde el principio, apoyándome.

Doy gracias profundamente por todas las personitas que me seguís y me apoyáis, por todo lo vivido hasta ahora y por todos los regalos que me han ido llegando y que me dan la convicción de que sí, que el camino sigue por aquí. Y me doy gracias también a mi, por moverme desde la pasión y poner todo de mi en ésto.

En este solsticio, del cual llevo días sintiendo su energía, en el que nos sumergimos en la noche más larga del año, en el que la luz empieza a resurgir de tanta oscuridad, me permito evaluar todo lo hecho con Botanica hasta aquí. Aprovechar esta oscuridad para zambullirme en las profundidades y revisarlo todo, desde los cimientos. Para así poder aportar luz y que resurja con más claridad en primavera. Así pues, me permito afianzar mis puntos fuertes y revisar mis debilidades, como la constancia, mi dificultad con el compromiso, mi mejorable organización, e incluso mi relación con el dinero.

Llevo días sintiendo que necesito parar. A diferencia del año pasado, estoy agotada pero no exhausta. Porque seguiría produciendo y haciendo ferias. Pero es otra sensación la que me hace bajar el ritmo y parar. La necesidad de revisar y hacer trabajo interno. Hace días que me vienen mil ideas relacionadas con el rumbo de Botanica, mil cositas que me encantaría empezar a dar forma. Y para eso, necesito un tiempecito en silencio para ir cociéndolas en mi cabecita y que pasen a mis manos. Necesito poner sobre papel todo lo hecho y todo lo que quiero hacer. Trazar un plan, definir, organizar. Soltar lo que ya no me sirve. Ahora que Botanica ha ido navegando durante un añito ya, quiero trazarle un mapa, para no naufragar y que pueda llegar a puertos bonitos y seguir aportando todo lo que me aporta y todo lo que os aporta.

Así que, aunque aún me quedan tres días de feria, después me tomaré estos días de descanso para definir mi rumbo.

Os abrazo en este solsticio de invierno.

La primavera llega igual

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Sabes que te digo, que tampoco pasa nada si no doy la bienvenida a la primavera y limpio la casa a fondo y hago un ritual con palo santo para que entre por todo lo alto… por que, sabes qué? La primavera llega igual. Y ella, por sí sola, se encarga de entrar por todo lo alto, sin más. Por que no hace falta nada. No hace falta hacer nada. Porque cuando me olvido de todo, todo es más simple, más sencillo. Cuando no hago nada de lo que tenía pensado hacer, dejo espacio para que todo fluya. Y entonces lo que hago, si es que hago, es lo que realmente me sale de dentro. Porque estoy conectada conmigo, con la vida.  Y es entonces cuando lo disfruto y me llena, cuando estoy en paz. Porque cuando me vacío de todo, entonces soy. Y la primavera llega igual.

 

Suena: However many takes it takes de Vadaveer.

Los días en el taller

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Levantarme temprano mientras llueve fuera, hacerme un zumo de naranja con polen y miel,subir al taller y sentir el olor del jabón que hice la noche anterior. Desenmoldarlo con cuidado y dejarlo secar un dia más. Cortar uno que ya está duro. Preparar el material para un nuevo jabón. Poner la olla en el fuego y dejar que se vayan deshaciendo las mantecas y así se vaya templando el taller, que aún hace frío. Poner música y separar las hojas de los pétalos de la caléndula que recolecté hace cuatro semanas y que ahora ya está seca, mientras, ahora ya si, entra el solecito por la ventana del taller. Guardar los pétalos de caléndula para utilizarlos un dia de estos, en un jabón, un aceite o un bálsamo. Sentir, mientras trabajo, que estoy completamente en el aquí y el ahora. Comer fuera y dar un paseo al lado del mar mientras nos toca el sol en la cara y pienso en mojarme los pies… volver a casa, subir al taller y sentir el olor del jabón que hice la noche anterior.

Suena: O meu amor é gloria de Silvia Pérez Cruz.

 

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Recolectando caléndula

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Hoy ha hecho un sol espléndido, una temperatura agradable… desde la escuela se escuchaban un par de pájaros distintos, he visto mariposas y dos moscas copulando. Había algo de aire primaveral y esto, aunque también disfrute los días más invernales, me pone especialmente de buen humor.

De camino a la escuela paso cerca de almendros en flor y de campos repletos de caléndulas. Y llevaba días pensando que tenía que ir a recolectar tanto unas como las otras. Quizá hace un par de semanas que tengo la idea en la cabeza. Y me decía a mi misma que si me despistaba más, ya no iba a encontrarlas en flor. Pero siempre, por algún motivo u otro, pereza, falta de tiempo, prioridades…, no había encontrado el momento de hacerlo.

Hoy, de camino a casa, contagiada por este buen humor, mi cuerpo, que no mi cabeza, me ha llevado directamente a los campos cercanos. Sin organizarlo, sin planearlo, sin pensarlo. Dejándome llevar por mis impulsos, por mi instinto. He estado una hora recolectando flores de caléndula y un ratito cortando ramas de almendros, sin importarme nada más. Mientras lo hacía, acompañada de una sonrisa y una sensación de paz, disfrutaba del viento que movía mi pelo, del sol en mi cara, del sonido de los pájaros, de mis manos pringosas llenas de savia. Y me he dado cuenta, de nuevo, de la magia de la vida. De como nos guía, más allá de nuestros planes. Y es que hoy es luna llena, el mejor momento para recolectar las flores, ya que gracias a la influencia de la luna llena, están en su punto más álgido y contienen el máximo de principios activos. Así que, no había mejor momento para hacerlo que éste. De nuevo, la vida fluye y yo fluyo con ella.

Ahora, con las plantas ya en casa, voy a ponerlas a secar unas dos semanas. Con las flores de almendro decoraré el jabón de almendras dulces. Y las flores de caléndula las pondré a macerar en aceite de oliva o de almendras, para hacer un oleato que me servirá tanto para tener aceite de caléndula como de base para un jabón o para una crema, con la idea de aprovechar sus propiedades cicatrizantes, desinfalamatorias, antisépticas y regeneradoras. Por lo que irá destinada a cuidar las pieles sensibles, delicadas o secas, con problemas de acné, heridas, cortes o quemadas. Y también para pieles de bebé, combinada con el aceite de almendras. Ya os iré contando.

Y he aquí mi sonrisa, mi pelo revuelto, el brillo en mis ojos y una foto desenfocada, captando la belleza imperfecta de un momento de vida, de intensidad.

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Del proceso de definir

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Después de 3 meses de dar a luz este proyecto, siento que puedo empezar a definirlo con palabras.

Lo había intentado. Había intentado escribir la página de “Acerca de” desde el primer momento. Sentía necesario presentarme y definir el proyecto. Y aún más, viendo como, día tras día, muchos de los que entráis a este blog, entráis en esa página para conocerme un poco mejor. Sin embargo, lo que habéis estado encontrando es un frío “En construcción”. Me daba cuenta de la importancia de conocer quién hay detrás de este proyecto y el por qué de haberlo creado. Pues es justamente lo que hago yo cuando entro en un blog y me gusta lo que leo. Mi curiosidad me pide indagar un poquito más y saber quién escribe lo que me emociona. Porque es necesario que me conozcáis para acabar de crear un vínculo duradero.

No obstante, aún sabiendo lo importante de esto, no he sido capaz, durante estos 3 meses de vida del blog, de sentarme y escribir quién soy. Que aunque lo tuviera muy claro en mi cabeza, no dejaba de ser una idea en definición. Para mi escribir es un acto automático totalmente conectado conmigo y con mi fuente de creatividad, y en este caso no fluía, y no puedo forzarlo. Siempre me es fácil escribir; cuando lo que escribo sale de dentro y es auténtico, las palabras fluyen sin ningún esfuerzo, como ahora. Pero lo de definirme es más complicado. Soy, como todos, cambiante, en constante definición. Y hay algo de resistencia en mi en definir, en limitar, en poner etiquetas estáticas. Y también me costaba definir Botanica. Siento que hay tantos aspectos que confluyen en este proyecto, que me es difícil acotar.

Lo que hice al principio fue escribir una lista de palabras, al estilo brain storming o lluvia de ideas, pues un amigo me explicó que es una herramienta poderosa. Así que escribí palabras que resonaban en mi cuando pensaba en Botanica.

Esencia, alma, inspira, sagrado, ilusión, mágia, certeza, felicidad, creación, manos, materia, fuego, arte, artesano, abuelas, oficio, juego, disfrute, estaciones, lunas, ciclos, autosuficiencia, natural, plantas, hierbas, flores, raíces, recolectar, cuidarse, escucharse, salud, ritual, ceremonia, naturaleza, sentido de la vida, estar donde quieres estar, detalles, delicado, bonito, especial, escritura, conexión con uno mismo, inspiración, emociones, desde dentro, hacia fuera, con lo que se me pasa el tiempo volando, poder, el universo conspira para que lo consigas, señales, autentico, lo esencial es invisible a los ojos, bosque, descalza, salvaje, fluir, dejar ser… Todo esto es mío, de dentro, hacia fuera y lo vuelco en Botanica. Y también vuestro. Qué bonito que a esta lista, se añadan palabras vuestras. Porque si, porque Botanica también lo definís vosotros. Así que añado placer a esta lista de palabras, como aportación de Merce.

Toda esta lluvia de ideas, de sensaciones, de emociones, me permitió dar una esencia, un alma, a Botanica. Y así lo dejé, sin escribir, sin forzar, sabiendo que, cuando fuese, llegaría el momento para definirme/lo. Durante estos 3 meses, mientras conducía con mi furgoneta el trayecto de mi casa a la escuela donde trabajo (unos 40-45 min), me iban viniendo ideas a mi cabeza y las iba grabando en la grabadora del móvil. Suenan raras, como si fuese una entrevista, pero sinceras, profundas. Me servían para ordenar mis pensamientos y sensaciones. Así que tengo unos cuantos audios donde me hablo a mi misma explicando qué es para mi Botanica, de dónde viene. Cuando conduzco y cuando friego los platos, son dos momentos en que, al estar mi pensamiento consciente en modo automático, me viene la inspiración y afloran ideas creativas. Y la  verdad es que, en esos momentos, me han venido grandes ideas a la cabeza y muchas soluciones a problemas.

Fue ayer tarde cuando empecé a escribir este post. Fue una tarde especialmente rara, sentía que mi energía estaba difusa y me costaba concentrarme y focalizar. Normalmente, entre semana, al llegar de la escuela, no tengo suficiente energía o no estoy suficientemente fresca e inspirada (para mi van de la mano) como para ponerme a crear. Sí puedo asumir tareas más rutinarias, como contestar mails, retocar fotos, etc. Así que, lo de crear, lo dejo para el fin de semana en que me siento descansada, despejada y con energía renovada. Además, tengo tiempo para mis pequeños rituales por la mañana, para cuidarme, dar paseos, y así dejarme inspirar y poder crear desde el disfrute, y no la obligación. Sin embargo, este fin de semana, no está siendo así, o no como esperaba. Esperaba poder ponerme con toda la línea que estoy creando y avanzar a pasos de gigante. Pero mi energía no está alineada con mi pensamiento. Así que, después de aceptarlo, me dejo llevar por lo que necesito y lo que siento. Es una manera de respetarme. Y lo que me ha apetecido es recuperar los audios y escucharlos. Me han emocionado. Porque siento que hablo desde la emoción, desde algo más profundo, de algo que va más allá de un producto o un negocio. Hablo de mi y de mi sentir. De todo lo que hay de mi alma en Botanica.

Y esta mañana, después de despertarme temprano, pero con calma, después  de dejarme sentir, me he sentado y las palabras de este post y de el de “Acerca de” han fluido sin esfuerzo. Quizá tiene que ver con la luna, la luna llena en virgo de mañana, que nos ayuda a materializar.

Y me digo a mi misma, lo importante de la paciencia y la confianza. Que para todo llega su momento, y nuestro papel, es el de dejar ser en el momento adecuado. Y el de dejarnos sentir y vivir según lo que necesitamos en cada momento. Y así, sin definir, defino una parte de mi y de Botanica. Para los que queráis seguir conociéndome, podéis leer “Acerca de”.

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Limones, tomillo y miel

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Hacía años que no estaba tan mala, tantos días con fiebre. Normalmente me cuido para no llegar a esto. Tomo agua con limón nada más levantarme, para hidratarme y ayudar a depurar a mi cuerpo. Intento comer lo más “limpio” posible, para no ensuciar por dentro a mi cuerpo. Lo más vegetariano y sin gluten posible, sin fritos, sin azúcares, sin lácteos… Bebo infusiones y no tomo medicamentos. Y a veces hago algo de ejercicio. Bueno. Esto era lo que hacía. La verdad es que llevo un tiempo, unos meses, de descontrol en este tema. Después de muchos años como vegetariana estricta, empezando un camino como crudivegana, podríamos decir que me he salido de mis propias cadenas. Y digo cadenas, por que llegó un punto que me asfixiaban. Había creado una teoría que me limitaba. Decidía lo que comía según mi cabeza, no según mi necesidad. Al final no me sentía bien. Y, por mi carácter, al liberarme de eso, me he ido al otro extremo, al dejarme llevar, a comer lo que me apetece sin más. Escuchando mi cuerpo, si, pero dándome cuenta de que el que habla, muchas veces, no es el cuerpo, sino la parte emocional, la ansia, la gula, el estrés… Así que llevo unos meses al más puro estilo epicureo, pero sin prudencia, sin escucharme realmente. Y, al fin y al cabo, saciando antojos y no necesidades. Y, aunque ahora, cuando como algo que sé que no es “sano” ya no hay sentimiento de culpa como antes y lo disfruto, siento que no acaba de sentarme bien, siento que satura mi cuerpo. Me doy cuenta que muchas veces, sólo satisface la parte emocional. Como cenar tapas de fritos en una cena con amigos, atiborrarme de pan con mayonesa en casa de mis padres por que lo he hecho toda la vida, beber cerveza cuando voy de concierto o comer patatas de bolsa o galletas cuando estoy nerviosa…

Todo esto, ligado a todo un viaje emocional y energético que siento que estoy haciendo, desde hace un tiempo, hace que finalmente haya caído mala, toda una semana. Me dijeron hace poco, que tenía los pulmones cargados, a nivel emocional. La tristeza se aloja ahí. Y voy llorando, pero siempre quedan cosas por llorar. Así que esta semana, me la he pasado tosiendo. Imaginando que vaciaba mis pulmones de tristeza. Y dejando que mi cuerpo, a través de la fiebre, se cure. Aunque me han recetado antibióticos, jarabe para la tos, paracetamol e ibuprofeno, sólo he tomado aquello que ayuda a mi fuerza vital a sanar mi cuerpo, según decía Hipócrates. Para ello, me he rodeado de limones, tomillo, miel, polen, própolis, naranjas, tintura de equinácea, mucha agua y paciencia.

 

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Y siento que mi cuerpo, de alguna manera se ha limpiado. Ha vaciado mucosidad acumulada, no sólo de ahora, sino de tiempo comiendo no del todo bien y quedando la mucosidad como un residuo de una mala digestión. Ahora me siento más regulada, no tengo antojos o no tan fuertes y no siento gula por la comida. De forma natural, me apetece lo que realmente necesita mi cuerpo. Es curioso como antes, para llegar a esto, tenía, o que racionalizar y justificarme, o sacar toneladas de fuerza de voluntad. Ahora siento que llega de forma más instintiva, fluyendo, sin forzar. Escuchándome sin interferencias. Y me siento más tranquila.

Y justamente hoy, que es luna llena, el cuerpo absorbe al máximo todos los nutrientes de lo que ingerimos y nuestras emociones están más a flor de piel. Así que, aún más consciencia.

Parece que este 2016 me pide limpiar en todos los sentidos. Empecé el año sintiendo una gran necesidad de limpiar mi casa, tirar cosas, ordenar… luego tuve un bajón emocional, que me pedía soltar cosas, dejar ir… y ahora, en el plano más físico, me paso una semana con fiebre, limpiándome por dentro. Y en esta misma línea de “limpiar”, he creado la nueva línea de productos que está por llegar. Por que no puedo hacerlo de otra forma, sino creando, según mi sentir y mi propia experiencia vital.

. . .

La música que me ha acompañado estos días es Suzanne, de Leonard Cohen.

Luna nueva en Capricornio

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Estos días me siento baja de energía, me cuesta coger el ritmo. Mi cabeza no para de pensar e idear todo aquello que tiene ganas de hacer y de crear, pero mi energía no la acompaña… Cuando me doy cuenta que, además, justamente esta noche es luna nueva, la luna oscura, me relajo. Recuerdo inconscientemente la relación entre mi cuerpo femenino y la luna, y entiendo que toca estar así, que la energía es distinta. Y sintonizo mi ritmo al ritmo natural… En luna nueva no hay una energía proactica, creadora, manifestadora… sino que, al cerrarse un cliclo, es un momento de recogimiento, de reflexión, valoración, de orden y calma. Y me adapto y me entrego. Y no fuerzo aquello que no fluye, simplemente lo aparco, para cuando tenga energía para hacer.

Esta noche, la luna nueva estará en Capricornio. Es un tiempo aún más potente para organizarnos, centrarnos en nuestros objetivos y despejar lo que los frena y lo que no nos sirve. Cuando la luna está en este signo, nos sintoniza con lo que queremos. Por lo que es un buen momento para escuchar aquello que realmente queremos en nuestra vida, establecer objetivos y estrategias a seguir para conseguirlo. De manera simbólica, seria plantar la semilla que brotará durante el cliclo y recogeremos su fruto el siguiente plenilunio (para objetivos pequeños), o a los seis meses, cuando la luna vuelva a estar en el mismo signo (para objetivos más grandes).

Por eso, ahora que me he relajado, me he permitido descansar, prepararme una infusión, escribir algunas líneas en un papel en blanco y vaciar mi mente.

Podéis quemar incienso, poner unas velas y quedaros en silencio. Preguntaros qué necesitaís, qué queréis. Sentir si hay alguna resistencia y porqué. Podéis hacer una lista de lo que os gustaría conseguir durante este nuevo ciclo y comprobar si lo habéis logrado en la próxima luna llena. Podéis haceros una bañera con sales. Hacer ayuno en la cena. Descansar mucho y dormir. Hacer yoga o meditación. Dar un paseo por el bosque por la noche y envolveros de oscuridad. Es un buen momento para hacer preparaciones con plantas, así que, quizá mañana por la mañana aproveche para poner las manos en la masa.

Os deseo un feliz descanso… 🙂